Solo logré saciar este amor a través de la sangre que emanaba de tu corazón aún palpitante entre mis manos. Del hueco que quedó en tu pecho brotaron gusanos que al tocar tu vientre se fueron convirtiendo en mariposas de colores oscuros y brillantes. En tus ojos aún brillosos resaltaba una lagrima que me recordaba que algún día fuiste capaz de derramarlas para mi, aunque esta vez no eran para mi sino por mi. Porque yo enterré un cuchillo en tu pecho y te saqué el corazón. Pues un día prometí que tu corazón seria solo mio, mio y de nadie mas y yo siempre cumplo mis promesas. Ahora tu corazón esta en mis manos y tu sangre inunda mi garganta y tu ya eres parte de mi para siempre y nada ni nadie podrá cambiar eso. Ahora eres solo mía y jamás nadie podrá volver a robarme tu hermoso corazón.
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