No comprendo claramente como he llegado a este punto, no sé cómo he permitido que mi cabeza se llene de pensamientos tan cursis y ficticios. Todo parece indicar que he llegado a un punto crítico en mi vida en que mi soledad es tan arrolladora que me hace desear algo con tanto ahínco y con tanta locura, hasta el punto de llegar a enamorarme perdidamente de una persona que apenas conozco, una mujer que a duras penas se quién es y que ya miro con un cariño tan fuerte que me hace pensar en una eternidad a su lado. Este tipo de pensamientos se han convertido en el pan de cada día. Ella es mi primer pensamiento cuando abro los ojos y ciertamente es el último antes de cerrarlos, ella se ha convertido en la inspiración de la mayor parte de mis escritos y mis ideas, es ya la protagonista de mis sueños y emociones mas fantásticas y también de las más repugnantes, es tan solo mi obsesión, sí, eso es ella. Es una obsesión que ha entrado tan profundamente en mi cerebro que ya me es muy difícil sacarla con los métodos convencionales. Esto podría solucionarse de dos formas según mi modo de ver: la primera con una gigantesca dosis de alcohol con la cual pueda dar rienda suelta a todos mis pensamientos locuaces y quizá al final de la noche resignarme a sacarla de mi mente (dudo que funcione). La segunda obtener lo que deseo de ella y así olvidarme por completo del asunto. El problema con esta segunda opción es que aún no estoy totalmente seguro de lo que quiero de ella. Lo he pensado muchas veces pero no logro enfocar acertadamente el motivo de mi obsesión. Quizá solo quiero un buen acostón, hacerla mía a través de la forma más primitiva de posesión que conoce el ser humano, me refiero al sexo. Tal vez quiero tenerla a mi lado como pareja por tiempo indefinido, amarla, cuidarla, respetarla, aprender de ella y enseñarle lo que sé, en fin, una relación convencional. O puede que lo único que quiero es saborear la victoria de saber que una mujer de sus características se ha fijado en mí a pesar de todas las deficiencias que poseo, que todos sepan que fui capaz de conquistar a la chica más deseada de mi entorno y sentirme superior a todos aquellos que a pesar de sus esfuerzos y sus posesiones no fueron capaces de lograr que ella volteara a verlos siquiera. Esta última es la que más me convence, esta es la razón que más me gusta creer.
No me considero un hombre que se fije en las apariencias, incluso la mayor parte del tiempo me importa un comino lo que piensen de mi, pero hay veces que quisiera ser el centro de atención, hay veces que me encantaría que todos me reconocieran como alguien fuera de lo común, alguien más grande y más valioso que la mayoría de las personas. Este defecto de mi ego se apodera de mi raras veces (o solo me gusta pensar que pasa raramente) pero cuando sucede se convierte en una sensación febril. A veces me siento muy superior al resto de las personas, me considero más inteligente y capaz que la mayoría de los que me rodean y es por la simple razón de que me doy cuenta de cosas que muchos no ven, veo la vida de forma distinta y desprecio las cosas que la mayoría desea, desprecio sus deseos, sus ideas, sus alegrías, sus victorias y aún más sus derrotas. Desprecio sus sueños de vivir bien en un trabajo cotidiano y lleno de rutinas, sus ganas de tener una casa donde vivir el resto de su miserable vida, sus relaciones amorosas forjadas sobre pilares débiles como el papel, sus diversiones basadas en actividades más bien inútiles y aburridas. Desprecio al ser humano en casi todas sus facetas. Pero a su vez siento el deseo de que ellos me reconozcan, siento el deseo de que me nombren en sus absurdas pláticas con sus patéticas amistades, deseo que sepan que no nací para vivir como ellos, que ni siquiera nací para vivir entre ellos.
Este tipo de ideas son las que rondan mi cabeza en raros momentos de mi vida, aunque la mayor parte del tiempo me la paso viviendo igual que todos los demás. Tengo un empleo común y mal pagado, en el cual no se me valora lo suficiente, tengo sueños y aspiraciones corrientes, tengo los mismos deseos que mencioné anteriormente y que desprecio con tanta pasión y quizá debo aceptar que la mayor parte del tiempo me gustaría ser tan simple e imbécil como lo son ellos.
Pero creo que he salido un poco del tema, pues todo esto empezó por el amor que siento hacia una persona que no conozco y que se ha convertido en una especie de obsesión. Si tan solo ella fuera capaz de mirarme como yo la miro, de sentir lo que yo siento cuando está cerca de mí, si ella me amara con tanta locura como yo la amo. Si esto pasara creo que por fin me volvería tan estúpido como todos los que conozco. Me volvería igual de mediocre y conformista como todos los seres humanos. Sería muy feliz solo estando con ella, formando un hogar, mal viviendo y mal comiendo, deseando toda la vida llegar mas y mas lejos sin conseguir siquiera dar un pequeño salto al siguiente escalafón. Si, sería feliz a su lado, tendría muchos hijos para malcriarlos y enseñarles a ser tan mediocres y estúpidos como su padre, les heredaría todos mis defectos, vicios y traumas existenciales, les llenaría la cabeza de ideas estúpidas e inservibles, si, lo mismo que hacen todos, eso haría yo, sería por fin una pieza más de este rompecabezas sin solución al que llamamos vida. Por fin tendría una vida “normal”. Pero ¿Quién ha dicho que yo deseo en lo más mínimo todo eso? ¿Quién se ha atrevido a pensar remotamente que mis palabras son verdades? Ja, me siento estúpido pensando de esta manera tan ruin y cobarde, yo no soy esa persona que he descrito, ¡no soy yo!, ¡no soy yo!
Honestamente estoy muy confundido, no sé exactamente que quiero de la vida, no sé como sentirme al respecto de estos y otros pensamientos que vienen a mi mente a cada momento. A veces quisiera no pensar en nada, quisiera que mi cerebro se apagara y no tener ni una sola idea, ni un solo sueño, ni un solo deseo. Pero sé que eso no es posible pues mi mente está acostumbrada a pensar, a razonar, a llegar más lejos de lo superficial y no sé como llegué a esta condición, pero sé que no fue intencional. Creo que un día solo desperté y empecé a hacerlo, empecé a pensar más allá de lo común y llegué a lugares de mi mente y mi corazón que quizá nunca debí conocer ni explorar tan solo para no sufrir. Lo cierto es que me es muy difícil disfrutar del tiempo y de la vida. La mayoría de las cosas que deseo no las tengo y no sé si de verdad las deseo o solo las deseo porque no las tengo, lo único que quiero es que este viaje se termine lo más pronto posible y convertirme en uno más de aquellos que como yo, algún día creyeron que eran diferentes, que creyeron ser mejores y que al final de su vida se dieron cuenta que solo eran igual de estúpidos y cobardes como todos los demás, la diferencia fue que los demás por lo menos si disfrutaron de su paso por la vida. Lo cierto es que sigo en este juego a pesar de todo, no sé si es por cobardía, por exceso de fe o solo por la curiosidad de ver que pasará conmigo en algunos lustros y bueno tal vez un día de estos por fin pueda hacer mía a esa chica de la que les hablé.
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